En Blanc. Joan Hernández Pijuan, 1986

Exposición de Joan Hernández Pijuan

OBRA SOBRE PAPEL. 1986 – 2004.

La muestra es un recorrido por los paisajes de un artista fundamental y muy personal dentro de la pintura española contemporánea. La exposición presenta dibujos –en su mayor parte gouaches sobre papel- realizados entre los años 1986 y 2004; un periodo fundamental en la obra del autor.

Hernández Pijuan es uno de los pintores más sutiles de nuestro tiempo, con un estilo propio que le hace inclasificable. Sus dibujos-como su pintura- están inspirados en los campos de Folquer, el paisaje leridano que tanto amaba. La exposición que inaugura Tiempos Modernos –trece años después de su desaparición- es un homenaje a este pintor grande, con obras de una sencillez abrumadora.

Nacido en Barcelona en 1931, empieza a pintar y exponer en los años 50. Su paso por la escuela de Bellas Artes de París, donde estudia pintura y grabado, son años decisivos para encontrar un estilo propio. Admirador de Fontana, de Cy Twombly y Morandi, su pintura es limpia y está desprovista de cualquier adorno innecesario.

Hernández Pijuan era un hombre de tierra adentro. Los recuerdos de su infancia vivió y jugó en el paisaje materno de La Segarra –una comarca agraria de Lérida- donde los campos roturados, las cercas, las tapias, las chozas y los espacios vacíos dejan una profunda huella en su memoria.  “Ese paisaje –decía el artista- ha condicionado mi forma de ser y de vivir, y por ello también, claro, mi forma de pintar”. “Me interesa más el paisaje de La Segarra o los Monegros, que paisajes más bonitos”. El espacio es el gran protagonista de su pintura.

La naturaleza es el referente de las obras que forman la exposición que el próximo 12 de abril se presenta en Tiempos Modernos. Gouaches sobre papel, en diferentes formatos, que constituyen el paisaje más personal de un artista español valorado a nivel internacional. “Llegar a mi pintura de paisaje –explicó el pintor- no ha consistido en situar el caballete en medio del campo; el proceso ha sido al contrario: he ido viendo el paisaje por las situaciones que surgían en mi pintura”

María Corral –ex directora del Reina Sofía y una de las grandes expertas internacionales en la obra de Pijuan- ha escrito: “Joan Hernández Pijuan es un artista que dibuja y pinta al mismo tiempo: sus trazos, tanto sobre el papel como sobre el lienzo, nos pueden parecer espontáneos; pero nunca gratuitos”. “Dibujar es una forma de hablar, incluso de meditar. También es una liberación íntima de los corsés que te imponen otras disciplinas. Al dibujar no tienes que seguir un camino ni ser coherente, estableces naturalmente una relación muy directa con los materiales, una proximidad real, en la que puedes manifestar tus temores y tus deseos más íntimos”.

Como recordaba el crítico Giralt Miracle, probablemente, quien ha definido con más precisión la esencialidad y la sutileza de la pintura de su arte era su amigo, el gran pintor, Fernando Zóbel: “Los adjetivos: limpio, sutil, riguroso, cerebral, elegante. Los medios: la trama. Mejor dicho: las tramas. Hernández Pijuan es capaz de convertir hasta brillos y materia en trama. La trama: la naturaleza. Lo que tiene de visible, la que sabe ver el artista para transformarla y enseñarla”.

Con casi sesenta años de vida activa,  Hernández Pijuan ha expuesto sus obras en las principales ciudades y museos de España  y en muchas ciudades europeas, americanas y japonesas; también ha participado  en bienales como la de Venecia. Por ello, no ha de extrañarnos que se le distinguiera con múltiples premios, como el Premio Nacional de las Artes Plásticas (1981) o la Creu de Sant Jordi (1985), y que se le hayan dedicado exposiciones tan importantes como las presentadas en el Reina Sofía (1993) y en el Macba (2003).