Bartolomé Ros expone en Tiempos Modernos

Tiempos Modernos, presenta por primera vez en una galería sus fotografías históricas realizadas en los años 20 y 30.
La exposición, que se inaugura el próximo 23 de septiembre, estará abierta hasta primeros de noviembre.

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Bartolomé Ros es una de las grandes sorpresas de la fotografía histórica española. Su exposición, realizada dentro de PHotoEspaña el pasado mes de junio, supuso una auténtica revelación, tanto para los expertos nacionales como para los numerosos profesionales internacionales que tuvieron la ocasión de verla en la sala de exposiciones de Conde Duque de Madrid.

Ahora Tiempos Modernos presenta, por primera vez en una galería la obra de Bartolomé Ros. Nacido en Cartagena en 1906, desarrolla su trabajo profesional en Ceuta, desde los catorce años, con una precocidad asombrosa. “Su crónica de ese periodo –ha escrito Alejandro Castellote- ha dejado algunos instantes excepcionales para la historia, pero sobre todo incluye los escenarios donde transcurre la vida diaria de soldados anónimos, plasmados con la exquisita pulcritud formal y la responsabilidad documental que caracterizó a los fotógrafos europeos de esa época”.

El trabajo de Bartolomé Ros –que desarrolla en su totalidad antes de cumplir los treinta años, cuando abandona la fotografía para desarrollar una gran carrera empresarial- se centra en la documentación de la vida cotidiana, los retratos de sociedad, los paisajes o escenas de estilo orientalista del Marruecos de la época.

Su documentación de la vida en los cuarteles –hay que tener en cuenta que Ceuta era una plaza eminentemente militar- descubren a un observador muy delicado, que narra –con la frialdad de un cirujano- la atmósfera y la vida diaria de las tropas, con la misma estética que veremos treinta años más tarde, las primeras fotografías industriales de las fábricas en Norteamérica. “En el interior de los cuarteles –narra el comisario de su gran exposición, Alejandro Castellote- la vida parece detenida en una atmósfera de pulcritud y ausencia de premura. Los soldados aparecen realizando sus actividades diarias en unas instalaciones de vocación autárquica, pues producían casi la totalidad de los alimentos que consumían. Disponían de enfermerías, gabinetes bacteriológicos, bibliotecas, salas de lectura, aulas de alfabetización para los adultos, escuelas para párvulos, armerías, talleres, almacenes, cocinas, comedores para la tropa, salas de recepción para visitas ilustres, caballerizas, granjas de animales y todo tipo de estancias que fueron sistemáticamente documentadas con la solvencia de un profesional que, con apenas veinte años, contaba ya con una extensa experiencia”.

La exposición de Tiempos Modernos, rescata estas imágenes de la historia que, en nuestro tiempo, toman un enorme valor no solo documental, sino también artístico.