La generación de los 50, el momento mágico del arte español contemporáneo

TIEMPOS MODERNOS PRESENTA “la generación de los 50”, una exposición que recoge el momento mágico del arte español contemporáneo.

Una veintena de obras de algunos de los grandes artistas españoles del siglo XX: AmadeoGabino,EusebioSempere, Chillida, SalvadorVictoria, Lucio Muñoz, Alfaro y Francisco Sobrino.

“¿Por qué en torno a los años cincuenta del siglo XX, se multiplica el ardor creativo del arte español?” La pregunta, en boca de Francisco Calvo Serraller –probablemente el más brillantes de todos los estudiosos de la pintura española moderna- deja entrever una sorpresa. Nada apuntaba, en aquellos años negros, a que en España pudiera ocurrir tal milagro de modernidad. La pobreza, la dictadura, el nacionalismo reinantes en la posguerra no dejaban entrever que un numeroso grupo de artistas iban a dar un golpe sobre la mesa y poner en marcha la que sin duda es la época más brillante del arte español.

Tiempos Modernos quiere recoger aquel espíritu en una exposición en la que ha reunido la obra de siete de los grandes artistas de la Generación de los 50. Nombres nacidos en los años 20, formados en casi todos los casos en París y creadores de obras de gran personalidad, adscritas a diferentes corrientes de la época. Geométricos, cinéticos, informalistas abstractos… todos ocupan ya un lugar destacdo en la historia del arte español.

La exposición “La Generación de los 50” se inaugura el próximo miércoles 7 de noviembre en Tiempos Modernos y presenta una veintena de obras de Eduardo Chillida, Eusebio Sempere, Andreu Alfaro, Salvador Victoria, Francisco Sobrino, Lucio Muñoz y Amadeo Gabino. Collages, grabados, serigrafías y esculturas originales que dan la oportunidad de comprar y coleccionar a un elenco de grandes nombres del arte español del siglo XX. Una catálogo de artista impresionantes que en los sesenta pasaron casi unánimente por las paredes de la mítica galería Juana Mordó.

  • Amadeo Gabino:

    Valencia (1922-2004).
    Su obra, que desarrolla fundamentalmente a través de la escultura, refleja con precisión el espíritu de su época. Deslumbrado por los avances tecnológicos, Amadeo Gabino aspira a ser un hombre de su tiempo, deslumbrado por la civilización industrial.
    “SI el mundo de la Ciencia y la Tecnología contemporáneas pueden verse en mi obra, consideraré que he conseguido mi propósito”, declara Gabino en la época. De este modo, las esculturas de Gabino, muchas veces realizadas en acero; sus collages de varios planos y sus papeles, nacen de la cabeza del artista y tratan de recoger el espíritu de un tiempo racional, que se ha rendido ante la estética de los avances tecnológicos.
    Elegantes y de un acabado impecable, las obras de Gabino son, treinta años después, precursoras de una estética plenamente actual.

  • Eusebio Sempere:

    Onil, Alicante (1923 -1985).
    Es, sin lugar a dudas, uno de los nombres más importantes de su generación. Unido al grupo El Paso, Sempere es un hombre de profundas convicciones artísticas. Desde sus difíciles años de París –acosado por las penurias y por una salud debilitada- investiga obsesivamente el movimiento de la luz para crear unas obras de gran profundidad geométrica. Integrante del movimiento cinético, junto a nombres tan importantes como Vasarely, es el artistas español más destacado dentro de una tendencia que entronca directamente con la modernidad.
    Sensible, perfeccionista y obsesivo, Sempere busca, en opinión de uno de sus mejores amigos, el gran artista Jean Arp, “los motivos más íntimos del aire”.
    Pintor predilecto de la mítica Juana Mordó, los paisajes abstractos de Sempere se revelan profundamente líricos y contemporáneos.

  • Eduardo Chillida:

    San Sebastián (1924-2002).
    Eduardo Chillida es uno de los grande nombres del arte español del siglo XX. Junto con Picasso, con Juan Gris, con Julio González, con Dalí, con Miró y con muy pocos más, forma parte del primer grupo de artistas de nuestro país. Y es, sin lugar a dudas, el gran escultur europeo contemporáneo.
    Sus esculturas, que comenzaron siendo de hierro en los años 50 y terminaron siendo de piedar y terracotta, son un símbolo. Sus dibujos y sus grabados no son bocetos preparatorios de sus esculturas, sino otro camino de expresión para el artista.

  • Salvador Victoria:

    Rubielos de Mora, Teruel (1929-1994).
    Estamos ante un artista especial, capaz de unir una enorme sensibilidad a un gusto que conecta directamente con el espíritu de su tiempo. Nacido en el informalismo, educado en París y exponente máximo de lo que podríamos llamar la abstracción mediterránea, la obra de Salvador Victoria es de una elegancia total.
    Sus paisajes imaginarios, cargados de lirismo, tienen un extraño equilibrio que los hace trascender a su tiempo. “Tal vez como se ha puesto esto de navegar por la vida –señalaba Manuel Vicent- vendrá una vez en que una línea curva, amable, colorista sea la auténtica revolución”. Tenía razón: la revolución ya está aquí.

  • Lucio Muñoz:

    Madrid (1929 -1998).
    “Para mí el proceso de creación no es sino el proceso vital. Un cuadro es un fragmento del trayecto recorrido. Un pequeño resumen de la experiencia vivida”. La obra de Lucio Muñoz no se adscribe a ninguna corriente.
    Sus cuadros, cargados de materia –en línea con los que Tàpies había anunciado- marcan un estilo muy claro, en el que destaca su utilización de la madera, de sus texturas y colores.

  • Andreu Alfaro:

    Valencia (1929-).
    “Andreu Alfaro es un dibujante que hace esculturas”. La frase, de Jon Fuster, se refiere probablemente a esa extraña cualidda que tiene el gran artista: hacer leve lo que debería ser pesado. De acero o piedra, las esculturas de Alfaro, íntimamente ligadas a los contructivistas y a los cinéticos, son trazos en el aire.
    pronunciada por Las esculturas de Alfaro están ya en la historia.
    Alfaro está ya en la historia. Su trabajo, que está presente en grandes museos internacionales, ha representado a España en la Bienal de Venecia con gran éxito.

  • Francisco Sobrino:

    Guadalajara (1932-).
    Francisco Sobrino es el gran artista cinético español. Con 17 años se traslada a Argentina y allí crea, en 1958, sus primeras obras geométricas. Instalado en París en 1958 –y bajo el influjo de la galería de la recientemente fallecida Denis René, trabaja con otros artistas, forma parte del movimiento GRAV y de la Nouvelle Tendence y desarrolla su trabajo cinético, en el que la geometría y el movimiento marcan su obra.
    Los grabados de Sobrino están dominados por la geometría y los colores radicales: blanco, negro, rojo.Sus esculturas, en las que muchas veces utiliza el pexiglás y el acero, crean formas repletas de movimiento.
    Actualmente, Sobrino vive en París retirado del mundo del arte por una enfermedad.